miércoles

Combustión humana espontánea


Personas que arden como teas humanas sin explicación aparente.

La CHE o combustión humana espontánea, tiene como seña de identidad el intenso calor necesario para reducir un cuerpo a cenizas en una considerable pequeña cantidad de tiempo.

Los inicios de su estudio

Ya en el siglo XVIII, aparecen registros en famosos tratados de este impresionante fenómeno de la medicina.

Unos de los primeros casos investigados fueron el de la italiana Cornelia Zangari di Bandi, condesa de Cesena, citado por Charles Dickens en su novela Bleak House y el de una pescadora inglesa de Eastwick de nombre Grace Pett. Se encontraron sus cuerpos en el suelo, abrasados por completo, en una fogata incomprensible y sin que los materiales circundantes se viesen afectados en absoluto.

El suicidio psíquico

Fue una de las primeras teorías que intentó arrojar un poco de luz en este galimatías fue la idea del suicidio psíquico, una especie de inmolación en la que el poder mental lograba elevar la temperatura del cuerpo hasta el extremo de la combustión.

Los beodos, en el siglo XIX fueron señalados como las víctimas perfectas para esta terrible enfermedad, creyendo que la gran cantidad de alcohol ingerida podía ser terreno propicio por lo que al mezclarse con algún elemento sanguíneo se generase la combustión.

El fenómeno en España

En los desiertos de Laroya, en plena tierra de Almería, en el verano del año 1945 se produjo una serie de encendimientos humanos sin parangón en toda la historia. Diez personas casi mueren y más de mil pequeños incendios súbitos se originaron dentro de fincas rústicas y lugares cerrados, fogatas que también se ensañaron con los animales. Hasta el periódico ABC de la época se hizo eco de la intrigante noticia.

Luego de un largo y arduo mes de investigaciones, los treinta y dos científicos enviados por el Ministerio de Energía y Minas, no llegaron a ninguna conclusión lógica.

El periodista Carlos Chevallier, explica que esa zona en concreto siempre estuvo relacionada con el fuego. Ya desde tiempos lejanos, los cartagineses embelesados por Laroya, encargaron al dios maligno del rayo, Reshef, un dios menor, que si ese lugar rico en cobre, plata y oro no era para ellos, que no fuese para nadie jamás. Llamativamente en lengua antigua reshef significa plaga de fuego.

La imagen de la CHE

La primera fotografía de un ser humano en proceso de CHE, fue la de la horrenda muerte del doctor John Irving Bentley, un cirujano retirado de 92 años y en silla de ruedas que fue encontrado el 5 de diciembre de 1966, en Pennsylvania. Por primera vez, una cámara tomaba una instantánea de un misterio real.

Don Gosnelli fue el que se dio de bruces con el macabro hallazgo, que percibió en el sótano de la casa un olor raro y una humareda de color azul. Golpeó llamando a la puerta y presintiendo lo más terrible se internó por una ventana viendo como la misma humareda avanzaba por toda la estancia.

Cuando llegó al baño, vio los rescoldos y las cenizas todavía calientes como si lo hubiera fulminado un rayo. A su vera, parte de una pierna a la altura de la rodilla de la que pendía el clásico zueco de los galenos.

Sin explicación y posiciones muy dispares

Seres humanos saludables y del todo convencionales, trocados en ceniza en apenas segundos. Sin aullidos, ni movimientos bruscos, no hay nada inflamable en derredor y lo que circunda los cuerpos, inmaculado. En ocasiones queda algún resto suelto, como dando testimonio y en rebeldía, del fuego asesino. Controversias aparte, así fue como aparecieron los trescientos cincuenta fallecidos de la fatídica lista que se tiene hasta el momento.


Bomberos en Estados Unidos, personas acostumbradas a tratar diariamente con el fuego dicen que en los casos que han visto sostienen que se han quemado de dentro hacia afuera y no han presenciado incendios normales que pulvericen un cadáver de esa manera.

Incluso en los crematorios más modernos tampoco los huesos quedan totalmente aniquilados, lo que se hace es posteriormente triturarlos en una máquina llamada cremulador.

Gavin Thurston, Juez de Instrucción Forense de Londres niega rotundamente este fenómeno extraño, con lo que podría acallar los más tenebrosos temores de quien quiera creerle.

Misterio resuelto

Pero esta incógnita de la medicina ha sido clarificada. Como fiel seguidora de La nave del misterio que soy, escuché hace poco contar a Carmen Porter en Cuarto Milenio que los científicos han dado con la clave.

Este extrañísimo suceso puede provocarse en un cuerpo con una alta cantidad de acetona. Efectivamente la acetona es un compuesto químico que todos tenemos en nuestro organismo, que se forma en la sangre cuando el cuerpo utiliza grasa en vez de glucosa como fuente de energía; es un indicativo de que las células carecen de suficiente insulina  o que no pueden utilizar la presente en sangre para convertir glucosa en energía. 

Pero en contadas ocasiones, este raro fenómeno puede desencadenar la temible combustión humana espontánea.

Imagen: Tumblr.com 


@mamiroca

Publicar un comentario