martes

Valbanera: el Titanic canario



El barco que tenía por nombre Valbanera, de la naviera Pinillos Izquierdo, arribó al Puerto de la Cruz el 16 de julio de 1919.


Dentro de él, mil seiscientas personas viajaban amontonadas, en gran parte canarios con el sueño de emigrar a Cuba.

Treinta siete fallecieron en los primeros tramos de la travesía, como resultado de la falta de higiene y en concreto por la gripe que se desparramó como una peste entre los viajeros de tercera clase.

Los periódicos, dijeron que algunos cuerpos fueron echados al mar, mucho antes de que el viejo barco parase en Cádiz y Barcelona.
Cien enfermos más fueron hospitalizados. Uno de nombre Juan Parrilla, recuperó su salud, el día 20 de septiembre, causalmente la hora en que se tuvo conocimiento en España, de que el barco de vapor Valbanera había desaparecido.

Aunque desde un principio, su última travesía tuvo mal fario. Primero se rompió un ancla, y un movimiento tal vez demasiado rápido al salir del puerto de Santa Cruz de La Palma, ya fue visto como un mal presagio por parte de la tripulación.
Ese mismo día también, Ramón Martín Cordero mandó a su mujer Mercedes Polanco Cano una carta en la que hablaba sobre sus oscuros presentimientos de una muerte próxima.

Hubo muchos pasajeros que anularon sus reservas a último momento, entre ellos una familia con una pequeña de cinco años, Ana Pérez Zumalave, que lloraba desconsoladamente diciendo que nunca iba a subir a aquel barco, porque ese barco estaba conducido por el demonio.

El 19 de septiembre, un caza submarinos de la marina estadounidense, el US 203, cumplió con la misión de inspeccionar la zona. En ningún momento se encontraron cadáveres ni señales de que alguien tratase de salvar su vida a toda costa. Apenas un barco falto de contenido. En el extremo de la ensenada, se podía ver la antigua nao, recostada en el fondo de la arena del mar. Tan sólo una cabeza suelta de un hombre, sin miembros, fue el único resto tangible de lo que pudo suceder con el Valbanera.

Iker Jiménez en su programa se hizo la siguiente pregunta que muchos de nosotros nos estamos haciendo: ‘-¿Dónde fueron a parar mil seiscientos pasajeros?’