lunes

Hogares del terror


La energía no se destruye, se transforma ¿pero en qué?

El 27 de noviembre de 1992, desde la Dirección General de la Policía de la Comisaría de Vallecas, en Madrid, a las 2:40 de la madrugada, en la casa de la familia Gutiérrez Lázaro, acude un coche patrulla por la llamada de Máximo, por estar ocurriendo fenómenos extraños, presenciados también por éstos, tales como que las puertas de un armario se abrieran y cerrasen de forma violenta e incluso que un crucifijo colgado de una pared se invirtiera ante sus ojos, sin que nadie pudiese dar explicación alguna a los hechos.

Este suceso, cuanto menos extraño, se recoge en el programa Milenio 3 del día 8 de junio de de 2002, en el cual habla Salvador Ortega Mallén, experto investigador policial con más de 40 años de experiencia.

El matrimonio tenía una hija llamada Estefanía que se había aficionado, como muchos adolescentes al juego de la ouija (juego ocultista de invocación a los espíritus, cuyo nombre proviene de la conjunción de dos palabras, la francesa oui, y la alemana ja que significa si en ambos idiomas) y falleció, según palabras de su acongojada madre, diciendo que veía mucha gente reunida, que la llamaban y la venían a buscar, jadeaba, gemía y luego entró en coma, hasta que finalmente murió. Poco después comenzaron los fenómenos.

La madre oía a su hija llamarla después de su fallecimiento y comentó que un retrato que guardaba de ella, literalmente se incendió espontáneamente. Tanto era el temor que sufrió esta familia que llegaron a  dormir todos en el salón, poniendo de parapeto contra la puerta una mesa de mármol y otros muebles para que no entrase lo que fuese que quisiera entrar y podían sentir cómo ese algo, empujaba la puerta con intención de abrirla.

En una misma vivienda

En otro lugar de Madrid, la casa construida en el año 1879, en la calle Antonio Grilo, Distrito Universidad, que posee 59 escalones, reúne en su haber una serie macabra de hechos policiales cuanto menos inquietantes:

- Septiembre de 1948, se encuentra en el dormitorio un cadáver perfectamente dispuesto sin prácticamente señales de violencia, excepto un golpe en el cráneo.
- 1 de mayo de 1962, un sastre padre de familia, mata a sus cinco hijos y a su esposa y luego se suicida alegando que ‘tenía que hacerlo’.
- 17 de abril de 1964, Rufino Vázquez encuentra un niño recién nacido en un armario con sus ropas ensangrentadas y su madre termina en la cárcel.

Estos elementos son descritos por el experto Salvador Ortega de la siguiente manera: el primero como un ajuste de cuentas entre una pareja homosexual, el del padre de familia como un hombre con problemas mentales que no estaba en tratamiento y el último como una joven que ante la vergüenza en aquellos años de quedarse embarazada, ocultó su estado durante los nueves meses gracias a su complexión fuerte y cuando llegó el momento, se deshizo de la criatura, aunque no deja de sorprender que todos estos sucesos hayan ocurrido en el mismo domicilio y que éste haya sido construido sobre un antiguo cementerio.

En Valencia, en Xirivella, el 19 de junio de 1999, a las 4:50 de la madrugada, del informe policial Referencia 164/99, se desprende que dos policías acuden por un episodio de golpes desconcertantes en la habitación de un niño, mientras el resto de la familia se encontraba en otra habitación. Se oían también golpes fuertes de persianas, y del techo se desprendían unas gotas de agua y humedad, conocidas en parapsicología como aportes, además de pasos en el piso de arriba que estaba deshabitado.
Esto también lo atestigua una periodista de Canal Nou, presente en el domicilio para hacer una entrevista referente a este tema y que también se oían golpes que se conocen como raps.

Todo esto da una idea de que la teoría de Albert Einstein con respecto a la energía puede derivar en acontecimientos que no saben de épocas, de lugares, ni de la lógica que se quiera intentar aplicar.