sábado

El otro John Lennon




Nadie puede discutir la incontestable calidad ni el talento musical de John Lennon, pero si bien es cierto que como todas las grandes figuras y todos los seres humanos con sus luces y sus sombras, John Lennon no escapaba a la ecuación.

El matrimonio Lennon y Egipto

Según un excelente trabajo realizado por Carmen Porter y Santiago Camacho para el programa Milenio 3 de la Cadena Ser, comenzaremos con su profunda conexión con Egipto, tanto suya como de su esposa Yoko Ono, lo que los llevó a tener en su casa, por ejemplo, un salón denominado 'De la pirámide', un escritorio tallado con relieves y diferentes símbolos egipcios y un pectoral de oro de un niño.
La silla que Yoko tenía en su despacho y en la que realizaba las llamadas para concertar las diferentes citas y organizar la agenda de John, era una réplica exacta del sillón-trono de Tutankamón. Es más, compró una momia completa de una reina egipcia con su atuendo funerario, convencida firmemente de ser su reencarnación.
Pagaron, además, varias excavaciones clandestinas, para obtener tesoros egipcios, pero fueron timados, porque los que realizaron el trabajo vendieron lo obtenido por su cuenta.

John y el Dream power

Pero este matrimonio no era, casi incomprensiblemente feliz. John pasó una buena temporada especializándose en la práctica de lo que se denomina Dream power o sueños lúcidos: básicamente se trata de "programarse" para, al irse a dormir, soñar lo que uno quiere, lo cual él utilizaba para soñar con otras mujeres.
Como dato curioso en este aspecto, decir que el cabecero de su cama era un reclinatorio de iglesia gigante. John se pasaba buenas temporadas en la cama, durmiendo y escribiendo compulsivamente, (se puede hablar de escritura automática) hasta dieciséis horas diarias, en posición de loto, con restos de comida, libros del más allá, numerología y astrología. Escribía infinitos diarios llenos de detalles, los cuales llegaron a manos de un escritor, pero, a pesar de que Yoko intentó detenerlo con grandes sumas de dinero, no lo logró en su totalidad.
Paseaba desnudo por la casa sin importarle quién estuviese de visita, las amigas de su mujer o quien fuese. Era una época extraña, coqueteaba con la heroína y era adicto a la cocaína. Una semana después de su muerte tenía programada una operación para la reconstrucción del tabique nasal, el cual tenía destrozado por las adicciones, a la que no llegó.
Era anoréxico, ya que llegó a obsesionarse con una publicación que lo llamó "El Beatle Gordo."

John, el espiritismo y la muerte

Las implicaciones con el misterio van más allá, quizás por las difíciles relaciones de John y su familia. Se crió con una tía muy estricta, que no lo dejaba escuchar música o relacionarse con otros niños y muchos años antes de empezar a formar grupos musicales, John intentó comunicarse con su madre muerta. La mujer había fallecido en un trágico accidente, atropellada por un policía que llegaba tarde a su turno que la dejó tirada en el lugar del accidente, lo que hizo que John tratase de contactar con ella por medio de la ouija, aunque nunca se supo si pudo lograrlo.
Siempre tuvo una atracción macabra hacia la muerte, además de que no podía conciliar el sueño sin una luz encendida porque para él la oscuridad la representaba. Llegó a dormir en un ataúd forrado de blanco.
Él mismo no dejaba que nadie limpiase su cuarto de baño, que tenía dividido del dormitorio con una cortina de cuentas blancas, hecha por unos indígenas colombianos, para que no entrasen los malos espíritus.

Pacto con el diablo

El matrimonio contaba con un tarotista, que todos los días les leía las cartas, al cual llamaban 'El Oráculo', pero Yoko fue más allá.
Contrató una imponente bruja colombiana, llamada Lena, de dos metros de altura y seis dedos en sus manos, a la cual le pidió que hiciese un conjuro para destruir a todos los posibles enemigos de la pareja. Como era una lista tan sustancial, ésta exigió un pacto con el diablo que se realizó, mediante el sacrificio de una paloma, con la pluma y la sangre del animal como rúbrica y un sacrificio humano, a lo que Yoko, después de pensárselo mucho, no accedió, previo pago, eso sí, de sesenta mil dólares de la época.

John y el Gobierno

Sabido es también la férrea vigilancia del FBI hacia la persona de John Lennon. Hoover lo consideraba un enemigo público número uno, "que debe ser manejado de una forma rápida y por agentes con experiencia", por su ideología capaz de influir en las masas y su inclinación al pensamiento maoísta y comunista.
El día anterior a la muerte de John, en la puerta del Edificio Dakota, él ve por primera vez a Mark David Chapman, que le pide un autógrafo como cualquier otro fan; le cuenta que acaba de escuchar su disco, que le parece estupendo y, cuando John le firma el autógrafo, lo queda mirando fijamente y le dice: "- ¿No quieres algo más?" a lo que Chapman responde: "- No, de verdad, nada más." John lo vuelve a interrogar, y él le replica: "No, no, nada más..." y se aleja calle abajo.
Al día siguiente, el 8 de diciembre de 1980, cuando Chapman disparó sobre el cuerpo de John Lennon, el portero del Edificio Dakota le replicó: "¡Muchacho! ¿Sabes lo que has hecho?" Y él dijo:"-Sí, he matado a John Lennon."

@mamiroca